Primera etapa de un año cargado de incertidumbres: Malta. Parto para la isla bonita (con permiso de Formentera, que veo que ya saltas, Ana) en menos de 24 horas. Fiel a mi carácter de escéptico a tope, no voy a cantar victoria hasta que no pise tierras maltesas. La organización de este viaje está siguiendo una serie de catastróficas desdichas, como por ejemplo:
1- Inexplicablemente me dieron la beca siendo el suplente número casi 20.000.
2- Mi curso figuraba como cancelado en las oficinas de los despreocupados chicos de EF. Cojonudo.
3- Encontraron milagrosamente un hueco para salir el día 8. Originariamente iba a partir el 1 de julio con el bueno de Charles.
4- Los despreocupados chicos de EF me tenían asignado un vuelo a Londres en vez de a Malta. Estupendo. Así podría dar las clases en Cambridge y dormir en Malta. Livin la vida loca, ¿qué no?
5- Los despreocupados chicos de EF están repartiendo a los estudiantes por hoteles de toda la isla. De momento parece que en ese aspecto he tenido suerte y mi residencia está al lado del triángulo mágico: escuela-playa-fiesta.
Y un sinfín de anécdotas más que podéis leer en el blog de los amigos de TripleMalta. Os vais a reir ojeándolo. Mañana a las 11 de la noche iré para Barajas con muchas más incertidumbres que certezas, pero con toda la ilusión del mundo.













