martes, 12 de junio de 2007

Un poquito de FE, por favor

Manda tu porción de FE para que no terminemos como siempre: humillados

Es inútil que defienda el juego del atleti. Mentiría. Parto de ese supuesto: no jugamos una mierda (al menos en la segunda vuelta). El atleti aburre, desespera, frustra... apesta. Juega sucio, rácano, conservador. Torres seguirá siendo una eterna promesa hasta la residencia de ancianos, Luccin (el hombre más elegante de la Liga) seguirá expulsándose dos veces en cada partido y Pernía en el banquillo no parará de arrepentirse de haberse ido del Geta. Somos un equipo que resucitamos a clubes ya enterrados (véase el caso de esta jornada con el Celta).

Todo esto se confirma temporada tras temporada. Del mismo modo que, temporada tras temporada, los atléticos de corazón, masocas innatos (o gilipollas de nacimiento), nos seguimos ilusionando. Como si fuera la primera vez que leyeramos el cuento y no conociéramos el final. Como si no supiéramos que al final viene el batacazo. Nos gusta vivir engañados. Lo único que nos queda es la FE. Una fe que se traduce en algún título que llega de década en década (en el mejor de los casos). Estos títulos en ningún caso compensan el sufrimiento acumulado lustro tras lustro.

Sin embargo, y aquí viene la parte optimista, todavía no está todo perdido. Y estoy dispuesto a rectificar y tragarme mis palabras si esta última y agónica jornada conseguimos meternos en Europa. Tiene guasa, el Atleti llevaba veintimuchas jornadas en puestos europeos... hasta la última. Es la tragicomedia hecha equipo de fútbol. Lo que estoy pidiendo es un poco de apoyo a la parroquia rojiblanca. Ya criticaremos lo que haga falta, pero vamos a esperarnos. Vamos a tener FE porque este finde... ¡¡¡VAMOS A ECHARLE UN PAR DE HUEVOS!!! Ya sé que lo que estoy pidiendo es un poco irracional, sobre todo porque no tengo argumentos para defenderlo. Pero, ¿acaso no es más irracional el ser del atleti?

PD: Ya sé que este post no tiene nada que ver con Erasmus, ni Perugia, ni preparación de viaje... He decidido que voy a hablar de lo que me dé la gana (y también de Erasmus, claro), que para eso es MI blog. Y si no os gusta, quejaros, pequeños... :)

4 comentarios:

El Charles dijo...

Berna, se me acaba de borrar un comentario de media página por lo menos superprecioso. Voy a intentar recomponelo, pero no va a ser lo mismo.
Bueno, te decía que eso, que eras como el Atleti, que pensaba que iba a estar una temporada en el infierno, y al final estuvo dos; y tú, que pensabas que sólo ibas a estar un cuatrimestre, vas a estar dos cuatrimestres en el infierno; porque aquéllo tiene que estar lleno de vicios como en el infierno. Y seguro que está lleno de gente que tiene fe en el Perugia y en el Atleti, y estará lleno de "lauraspausinis" con el pelo impoluto.
Un añito sin ti: sin una pieza clave del tándem, sin que venga alquien cuando ya estamos más cocidos que los garbanzos y diga "¿unas cocteleras?", o sin decir aquéllo de "Berna, como si fueses tú solo"...

Se te va a echar de menos, pero tenías que tocar la primavera perugiana; y nosostros también la vamos a tocar, y el invierno, y el otoño, y to lo que haga falta tocar...

Pa despedirme, te voy a contar un secreto: yo quiero que el Atleti se meta en UEFA.

DaniSpaghetti dijo...

A ver si os animáis y empezáis a confesarme todos lo mucho que me vais a echar de menos, jeje.

Me ha llegado lo de la UEFA. En este mismo momento juro que, si el atleti se mete en Uefa, no me importa ir a la Cibeles a reirme un rato. ¡Me acuesto antes de arrepentirme!

Mauricio dijo...

Apoyo tu perspectiva de las cosas. La fe es quizás el último recurso que uno debe tener cuando apoya a un equipo de futbol que no encuentra su nivel. Desde México apoyamos al Atlético de Madrid, y no sólo por Aguirre, sino porque una humilde llegad a la UEFA podría ser el detonante para que cambiara la mentalidad de un Atlético que no ha encontrado el rumbo en los últimos años.

DaniSpaghetti dijo...

Agradezco esta dosis de fe desde México. Esperemos que si la suerte (y el buen juego) nos acompaña esta última jornada, podamos hablar de un punto de inflexión en la historia atlética contemporánea.